¿Cómo entendemos la pobreza?

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Humilde vivienda con madre e hijos
La manera en que entendemos la naturaleza y las causas de la pobreza es muy importante porque tiende a determinar cómo respondemos frente a ella. Articular qué es la pobreza y que la causa nos ayuda a determinar el origen de mucha de nuestra comprensión de qué es el desarrollo transformador y cómo debe llevarse a cabo.


Debemos comenzar con nosotros mismos. Necesitamos trabajar arduamente para descubrir nuestras presuposiciones y nuestros precondicionamientos respecto a la pobreza.

La tarea de entender la pobreza es permanente. En los primeros días del desarrollo, muchos suponían que la pobreza podía explicarse como la ausencia de cosas. A esto se añadió la ausencia de ideas o conocimientos y posteriormente, al explorar la naturaleza sistémica de la pobreza, la carencia de acceso al poder, de recursos y de alternativas. 

En los años ochenta surgió una visión de la pobreza cómo sistema, según Robert Chambers: La pobreza es un sistema de enredos. A principios de los noventa John Friedman se sumó al debate al describir la pobreza como la falta de acceso al poder social, con un énfasis en la falta de participación política. 

Reflexionando sobre el tema desde una perspectiva cristiana, Jayakumar Christian se basó en Chambers y Friedman al describir la pobreza como un sistema de privación de poder que crea relaciones opresivas, cuyas causas fundamentales son espirituales. Por último Ravi Jayakaran establece a  la pobreza como la falta de libertad para crecer.


Los pobres son pobres más que nada porque viven en redes de relaciones que no funcionan a favor de su bienestar. Sus relaciones con otras personas a menudo los oprimen y los privan de poder como resultado de que los no pobres juegan a ser dioses en la vida de los pobres. 

Su relación consigo mismo disminuye y se debilita como resultado del desgaste de la pobreza y del sentimiento de impotencia permanente. Viven sus relaciones con quienes llaman “otros” como exclusión. Su relación con el medio ambiente es cada vez menos productiva porque la pobreza no les deja lugar alguno para cuidar de su medio ambiente. 

Su relación con el Dios que los ha creado y sostiene su vida es distorsionada por un conocimiento inadecuado de quien es Dios y que es lo que Dios desea para la humanidad. La pobreza es todo el conjunto de relaciones que no son lo que podrían ser.

Las relaciones de los pobres no contribuyen a su bienestar debido a valores espirituales que otros, y los mismos pobres, sostienen y que no están a favor de la vida y de la continuidad de la vida. El egoísmo, el amor al poder y los sentimientos de privilegio establecido encuentran su expresión en los complejos de dios(con minúscula). 

La pérdida de esperanza, de oportunidad y de reconocimiento echan a perder la identidad de los pobres. El racismo, el etnocentrismo y el ostracismo o alienación corroen la supuesta bendición de la multiplicidad de culturas.

 El temor a los espíritus y la creencia de dioses que no pueden salvar impiden que se vea la oferta del Dios que desea salvar. Al fin y al cabo, las causas de la pobreza son espirituales.              L. Myers
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EL Papel de la Educación del Capital Humano en el Desarrollo

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Reunión de personas
Escasas áreas han sido más estudiadas en las ciencias sociales que el papel del capital humano en el desarrollo económico. Todos concuerdan en que la educación —entendida en sentido amplio como el proceso continuo de adquirir habilidades y/o capacidades— determina la productividad de los trabajadores, sus niveles de ingreso y, eventualmente, el bienestar general de la sociedad. 

A su vez, una población mejor formada potencia la capacidad innovadora de una economía, acelera el avance de nuevas tecnologías y productos, y facilita la divulgación de conocimientos y la adopción de nuevas tecnologías desarrolladas por terceros. A través de estos diferentes canales, mayores niveles individuales de capital humano tienen como resultado niveles superiores de crecimiento económico y desarrollo.
No es sorprendente que países de los cinco continentes se hayan esforzado durante décadas para invertir en educación y capacitación laboral.

Por ejemplo, entre 1980 y 2008 la inversión pública en educación se duplicó en términos reales en América Latina y África Subsahariana, casi se triplicó en Medio Oriente, más que quintuplicó en los países del Este de Asia y aumentó ocho veces en los países del Sur de Asia (Glewwe et al., 2011).1

Sin embargo, no todos los esfuerzos han producido verdaderos progresos. La evidencia indica que los países exitosos en este ámbito han sabido cómo transformar la inversión en educación y capacitación en una fuerza laboral con niveles adecuados de habilidades relevantes para el desarrollo productivo.

Estos países también han entendido que el proceso de educación no acaba con un diploma de estudios secundarios, ni siquiera con un título universitario. Sencillamente nunca acaba. Así, hay casos exitosos que surgen de los modelos de capacitación continua que integran los sistemas educativos en el mercado laboral y fomentan el aprendizaje a lo largo de toda la vida, asegurando de esta manera un estímulo para la producción.

En estos sistemas los trabajadores se desplazan permanentemente entre el mercado laboral y el sistema educativo o de capacitación a lo largo de su ciclo de vida laboral.
América Latina y el Caribe no pertenecen a este grupo selecto. Los países de la región han ampliado significativamente la cobertura en educación primaria y secundaria, pero no han progresado hacia un modelo de capacitación continua ni han prestado suficiente atención a la integración de la escuela y la capacitación en los sistemas laborales. 

Las iniciativas se han concentrado desproporcionadamente en ampliar los sistemas educativos y crear nichos aislados de capacitación laboral con una cobertura limitada, dejando escaso espacio para revisar y mejorar sus mecanismos de garantía de calidad y la relevancia de las habilidades enseñadas, para satisfacer más adecuadamente las demandas del sector productivo.

 Los países de América Latina parecen haber asumido sencillamente que una población con más años de estudios es sinónimo de una población mejor formada.
La educación y la capacitación para el trabajo en América Latina y el Caribe han avanzado por caminos separados. En diversos países de la región existe una modalidad institucional que apoya la capacitación laboral, pero que suele estar centrada en los sistemas de educación técnica y de capacitación.

Estos dos sistemas son muy heterogéneos entre los países latinoamericanos en cuanto a las instituciones y a su alcance, pero suelen ser anticuados, y estar desacreditados y desconectados de las necesidades del sector productivo. A su vez, la educación general es vista como el camino para dotar a los jóvenes de habilidades académicas para que ingresen en la universidad y luego en el mercado laboral. Diversos indicadores sugieren que la región ni siquiera ha progresado en esta dimensión.
Según los resultados de pruebas internacionales, América Latina presenta un retraso importante en conocimientos académicos.

Los resultados de esta situación son motivo de preocupación. La fuerza laboral en América Latina es deficiente en conocimientos básicos y carece de otras competencias o habilidades que el sector productivo necesita para funcionar competitivamente, y para innovar y crecer. 

La falta de conexión con las necesidades del mercado laboral se refleja en importantes brechas de habilidades, lo que en algunos sectores y países ha sido abordado esporádicamente con estrategias específicas y acotadas a las necesidades de cada caso.

Debemos tener claro que sólo un sistema de aprendizaje de calidad a lo largo de toda la vida y conectado con las necesidades del mercado laboral puede eventualmente preparar a una población que impulse y respalde el desarrollo productivo de un país.

La evidencia sugiere que no es esto lo que ha ocurrido en América Latina, una región muy diversa donde ni los esfuerzos comunes en materia de cobertura ni los objetivos sectoriales aislados han mejorado significativamente la productividad de la población.

Sin profundas reformas que comiencen en la base del sistema educativo, será difícil lograr mejoras generales y sostenibles en capital humano para el desarrollo productivo de la región.
Sin embargo, este tipo de reforma trasciende los marcos temporales de los ciclos políticos; por este motivo, esos esfuerzos a menudo se enfrentan a problemas de economía política que dificultan su implantación.

Por consiguiente, los debates de las políticas para mejorar el capital humano y cerrar la brecha de las habilidades deben considerar acciones complementarias para acelerar el cambio, aunque sea en ámbitos específicos. Pero no solamente debates sino acciones contundentes que creen el ambiente necesario para mejorar en ese sentido.
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Estructuras Económicas Que Retardan El Progreso

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Lo que retarda el progreso
La  miseria  es  el  producto  de  una  organización  económica  deficiente.  Las diferentes  estructuras  económicas  que  frenan  el  progreso  pueden  listarse como  premodernistas,  mercantilista,  intervencionista,  y  de  orientación hacia  adentro.

 Excluimos  los  modelos  socialistas  y  comunistas  de  esta discusión,  aunque  el  modelo  intervencionista  usualmente  contiene muchas de sus características retardantes. Es preciso notar que todas las estructuras  modernas  son  mezclas  de  diversos  tipos;  ningún  modelo  es exclusivo a un país.

Estructura pre-modernista

La  estructura  pre-modernista  o  semi-feudal  data  de  la  Edad  Media, cuando  la  vida  se  percibía  como  una  lucha  repetitiva  y  continua,  y escasamente  se  tenía  una  noción  del  progreso.  Es  característica  de  la producción  agrícola  que  depende  intensamente  de  la  mano  de  obra,  con poca  división  de  trabajo.

Puede  consistir  en  parcelas  pequeñas,  en  las cuales  familias  individuales  producen  cosechas  tradicionales  para consumo  propio  o  venta  en  mercados  locales,  sin  tecnología  ni herramientas  modernas,  y  frecuentemente  con  la  obligación  de  pagar algún  tipo  de  diezmo  o  feudo  al  terrateniente,  O  puede  consistir,  como ocurrió  en  la  época  colonial,  de  extensas  plantaciones  agrarias  que producen  cosechas  para  mercados  internacionales  bajo  condiciones  que traen  a  la  memoria  el  trabajo  esclavizado.

En  cualquier  caso,  los trabajadores. Están virtualmente casados con la tierra local, aislados de la industria  moderna  y  las  amenidades  disponibles  en  los  mercados mundiales.  La  de  ellos  es  una  existencia  monótona  que  provee  poco incentivo  para  el  mejoramiento  personal  y  promueve  la  continua emigración de siervos analfabetas de las comunidades rurales a la. Ciudad capital  y  al  mundo  externo.  Una  muy  alta  tasa  de  reproducción generalmente acentúa estos efectos.

El  feudalismo  puro  no  existe  como  tal  y  desaparece  gradualmente.  Sin embargo,  sus  vestigios  aún  permanecen  y  sirven  para  frenar  la prosperidad  agraria  que  es  tan  necesaria  para  el  desarrollo tercermundista.

 Algunos  de  los  factores  que  contribuyen  a  que desaparezca  la  estructura  feudal  en  beneficio  de  estructuras  más modernas  son,  brevemente:  en  el  caso  del  pequeño  agricultor,  el  acceso  a mercados  internacionales  por  medio  de  cultivos  de  exportación,  así  como el  acceso  a  recursos  de  capital  y  mejoras  tecnológicas,  como  fertilizantes, irrigación, y pick ups; en el caso de plantaciones, la modernización resulta de  la  creación  de  plantas  procesadoras  que  transforman  el  producto agrícola en un producto vendible al mayoreo o directamente al consumidor en los mercados mundiales, la consecuente tecnificación y especialización de los trabajadores, y los sistemas que crean incentivos para mejoras en la remuneración,  que  están  directamente  relacionados  con  la  producción para  la  venta  externa.

Todo  lo  anterior  señala  la  salida  gradual  de  un estado de pobreza y la entrada a una existencia moderna más humana.

La estructura mercantilista
El mercantilismo de antaño, de los siglos XVII, XVIII, se caracterizó por la práctica  de  parte  de  los  nuevos  estados  centralizados,  particularmente Inglaterra, España. Francia y los Países Bajos, de controlar su industria y comercio  internacional.

Lo  hicieron  concediendo  privilegios  únicos  a compañías individuales para producir y distribuir productos específicos, e intentaron proteger a estas compañías por medio de todo tipo de exclusión, tarifas y subsidios.

Muchas  prácticas  mercantilistas  continúan  dominando  la  estructura industrial y comercial de muchos países subdesarrollados. El exclusivismo y  los  privilegios  limitan  la  entrada  a  muchos  mercados,  impidiendo  así  el crecimiento de una competencia reductora de costos. La ley alberga a estos monopolios  artificiales  de  la  intromisión  por  otros.

 El  resultado  son mercados que ofertan un número limitado de productos a altos precios, a una  clientela  reducida,  favoreciendo  así  únicamente  a  los  sectores  más ricos y vedando a las masas una participación de los beneficios (en calidad y precio) del comercio mundial.  En el mercado doméstico, los empresarios nacionales  pueden  subir  los  precios  de  sus  productos  protegidos  por aranceles  y  tarifas  y  así  vender  bienes  substitutos  inferiores  a  un  precio por  encima  del  precio  mundial;  pero  estos  mismos  precios  altos  impiden su participación en el comercio mundial.

Estructura intervencionista
El  alza  en  la  intervención  gubernamental  en  el  mercado  es  una  de  las grandes  causas  de  la  pobreza.  La  intervención  es  responsable  por establecer  dentro  del  gobierno  muchas  estructuras  que  crean  pobreza,  en la  forma  de  ministerios  y  departamentos  con  una  agenda  aparentemente ilimitada.

Estas agencias son dirigidas por burócratas ineficientes, aunque bien  intencionados,  responsables  por  imponer  una  colección  infinita  de complicados  programas,  regulaciones,  requisitos  de  elegibilidad, prohibiciones,  reglas  para  reportes,  cargas  contables,  y  decisiones arbitrarias, las cuales a veces se duplican unas con otras o se contradicen.

Estas  son  impuestas  a  los  ciudadanos  y  a  las  empresas  productivas  de una  nación.  Los  costos  administrativos  de  esta  carga  reguladora contribuyen enormemente al déficit incontrolable del país y generan, en la mayoría  de  los  casos,  beneficios  dudosos  para  el  público  maniatado,  el cual es obligado, so pena de multa o encarcelamiento, ya sea a obedecer o a  hacer  pagos  ilegales  cuando  los  extorsionan  servidores  públicos inescrupulosos.

 El  mercado  subterráneo  o  informal,  que  carece  de aprobación y de protección legal, surge porque la mayoría de los pequeños productores no pueden  cumplir con la multiplicidad de requisitos y pagos que la ley les impone.

La  convicción  de  que  el  gobierno  debe  tener  obligaciones  ilimitadas  hacia los  ciudadanos,  y  por  ende  ser  directamente  responsable  por  su  salud, educación,  vivienda,  vejez,  e  incluso  recreación,  ha  contribuido  en  gran medida  a  este  problema  del  intervencionismo.

Muy  pocos  servicios  se escapan  de  este  tutelaje  directo.  La  burocracia  estatal  aumenta significativamente  la  ineficiencia  y  el  costo  alto  de  los  servicios  más esenciales  y  es  responsable  porque  éstos  sean  inasequibles.  En  última instancia,  la  población  nunca  puede  superar  la  pobreza  del  pasado  y la desmoralización que crea este sistema, a pesar de una asignación inmensa para los gastos sociales.

Otra  convicción  que  crea  un  insoportable  freno  sobre  la  productividad  de una nación es aquella que dice que el gobierno tiene una responsabilidad reguladora inmediata sobre la actividad privada de negocios y de banca.

 La noción  de  que  el  gobierno  tiene  la  función de  intervenir  en  beneficio  del consumidor,  trabajador,  e  inversionista,  que  debe  regular  detalladamente los  precios,  salarios  y  tasas  de  interés,  que  debe  ser  el  policía  de  primera línea de toda actividad de mercado, ha creado un paternalista e ineficiente super-control que tiende a encadenar la iniciativa y eficiencia empresarial, y  a  restringir  las  consecuentes  ganancias  que  estimulan  el  crecimiento económico. Empobrece mucho más de lo que protege. Crea inseguridad en lugar de prosperidad. Frena en lugar de estimular.

Adicionalmente,  los  países  mercantilistas  suelen  intervenir  para  estatizar (o  nacionalizar)  las  industrias  más  esenciales  al  crecimiento,  como  las comunicaciones,  a  energía,  y  el  transporte.  La  mayoría  de  estos  países tiene únicamente una aerolínea nacionalizada, una compañía de teléfonos, y  una  compañía  eléctrica,  entre  otros.  El  saldo  es  aún  más  ineficiencia burocrática,  desperdicio,  enriquecimiento  de  servidores  públicos,  y  los consecuentes  déficits  y  deudas.

Por  ejemplo,  Centro  América  necesita urgentemente de millones de líneas telefónicas más, las cuales no pueden proveer ni manejar las compañías estatales.
Otra característica del intervencionismo es el inepto de controlar la unidad monetaria  de  nación  por  medio  de  una  variedad  de  políticas  dirigidas  por su  banco  central.

El  banco  nacional  es  considerado  el  guardián  de  la moneda.  Pero  en  sus  inútiles  intentos  por  financiar  gastos  públicos excesivos, acumular reservas internacionales, regular precios, y proteger la moneda  nacional  sobrevaluada,  el  banco  destruye  a  la  unidad  monetaria, introduce  distorsiones  en  la  economía,  e  incurre  en  déficits  cuantiosos.

Esto se debe en la mayoría de los casos a la falta de disciplina monetaria y al  manejo  político  del  proceso  de  creación  de  dinero.  Así,  la  oferta monetaria  es  continuamente  agrandada;  y  este  proceso  inflacionario  sirve sólo para destruir la estabilidad, la confianza y la creación de capital.

Finalmente,  ¿cómo  financia  un  país  tercermundista  estas  múltiples actividades? Prácticamente  todas ellas  provocan grandes déficits, como es el  caso  de  los  servicios  sociales,  las  industrias  nacionalizadas,  los  bancos centrales,  y  la  casi  omnipresente  y  abultada  burocracia.

Para  obtener  los recursos  financieros  necesarios,  se  apoyan  en  un  sistema  ineficiente  y progresivo  de  recolección  de  impuestos,  que  crea  una  traba  opresiva,  en préstamos internacionales, que elevan la deuda pública del país hasta los cielos;  y  con  relativa  frecuencia,  en  la  creación  de  dinero,  lo  cual  es  una medida inflacionaria que provocó las devaluaciones notorias en el pasado.

El intervencionismo es una indiscutible fuente del retraso económico y de la aparentemente incurable pobreza del Tercer Mundo.

Estructura de orientación hacia adentro:
El  comercio  internacional  o  interregional  es  uno  de  los  principales vehículos  para  el  progreso.  Los  bienes  sujetos  de  este  intercambio  son aquellos que el país o la región exportadora produce en abundancia y a un bajo  costo,  y  los  cuales  el  país  importador  no  produce  o  produce  en cantidades insuficientes y a un costo alto. Los países que participan en el intercambio  se  vuelven  más  ricos  a  medida  que  aumentan  los  niveles  de comercio internacional.

Aquellos  países  tercermundistas  que  dedican  sus  esfuerzos principalmente, a veces exclusivamente, a producir para el mercado local, e  impiden  el  comercio  con  otras  regiones,  frenan  su  propio  progreso.
Tienden  a  producir  poco  a  un  alto  costo  y  a  una  baja  calidad.  Esto  se agrava  cuando  introducen  medidas  intervencionistas  para  proteger  la producción local ineficiente por medio de aranceles, subsidios y cuotas. El progreso  que  se  obtiene  a  través  de  mercados  internacionales  es  mayor que el de mercados locales expandidos.

La  ideología  económica  de  moda,  llamada  estructuralismo,  ha  intentado promover la producción doméstica a expensas del comercio internacional y ha  contribuido  significativamente  al  subdesarrollo  de  muchos  países latinoamericanos.

¿Por  qué  consumir  sus  bananos  localmente,  a  cinco  centavos  cada  uno, cuando los puede vender por más de un dólar a lugares con clima nórdico?

La lógica es vencedora.
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Estos no son los factores que provocan la pobreza

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Hombre, Mujer, niño en una vivienda muy pobre
Para muchos los factores que mencionaremos a continuación son los causantes de la pobreza. Pero la realidad es otra.

La  pobreza  no  es  el resultado  de  recursos  naturales  escasos  ni  de  un territorio nacional reducido, ni tampoco de altos  niveles de analfabetismo, ni de falta de preparación técnica.


Tampoco es causa la presencia de compañías multinacionales que venden leche en polvo, fórmulas de cola, o gasolina a los mercados mundiales.

La  miseria  de  los  pobres  no  es  provocada  por  el  hecho  de  que  algunas personas  o  compañías  son  ricas,  ni  porque  la  brecha  entre ricos  y  pobres se ensancha. La avaricia y la especulación no son las culpables.

La pobreza no es el resultado de que los gobiernos, tanto los locales como los  distantes,  sean  insensibles  a  las  realidades  de  la  pobreza  y  no  hayan hecho  la  <planificación  macroeconómica  requerida»,  o  iniciado  los suficientes  proyectos  de  desarrollo,  o  distribuido  gigantescas  sumas  de dinero.

La  pobreza  no  surge  por  una  muy  desigual distribución  de  los recursos, que  permite  a  un  puñado  pequeño  de  la  población  mundial  absorber  una porción  leonesca  de  la  riqueza,  ingreso,  producción,  o  lo  que  fuera.  No  es porque  los  países  avanzados  consumen  demasiado  y  distribuyen  muy poco.

No existe pobreza porque la deuda externa e interna sea una pesada carga, que  hunde  a  las  aguerridas  naciones,  ni  por  el  déficit  de  sus  balanzas  de pagos.  No  existe  tampoco  porque  la  moneda  local  sea  débil,  o  fue «atacada»,  o  se  devaluó.  No  existe  porque  un  gobierno  sea  insolvente, ineficiente, ladrón, o cualquier otro adjetivo.

Simplemente  no  es  cierto  que  los  países  ricos  consiguen  precios  altos  por sus  productos  elaborados  mientras  que  los  países  pobres  tienen  que conformarse con precios bajos por sus materias primas, no sofisticadas.

Tampoco pudiera ser cierto que el capitalismo es el villano, especialmente en  aquellos  lugares  donde  predominan  sistemas  premodernos  o socialistas.
Mejorar algunos de los anteriores factores pueden aliviar la situación pero, en algunos casos, incluso la puede empeorar. 

La verdad es que la solución práctica  a  la  pobreza  no  descansa  con  empleadores  paternalistas, sindicatos  victoriosos,  financiamiento  del  gobierno,  redistribución  de  la tierra,  tecnología  super-avanzada,  educación  universal,  elecciones democráticas  supervisadas  por  la  Organización  de  Naciones  Unidas, políticos  populistas,  la  condonación  de  la  deuda,  donaciones  del  Banco Mundial,  ni  con  congresos  internacionales. 
  
No  tiene  nada  que  ver  con sensibilidad  ni  con  generosidad.  Ni  con  la  lucha  de  algunas  personas  por cualquier  cosa.  No  resulta  de  conllevar  graves  sacrificios  financieros  No depende de la pura suerte.


Las  causas  de  la  pobreza  son  otras.  Existen  estructuras  económicas  que impiden  el  progreso  y  que  perpetúan  actitudes  empobrecedoras.  Si  no  las identificamos  y  las  corregimos,  difícilmente  podremos  crear  prosperidad, sin  importar  cuánto  tiempo,  recursos,  dinero,  preocupación,  lamentos  o sermones dediquemos a la solución de la pobreza.
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¿Qué es el desarrollo social?

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Grupo de personas
Para muchos el Término “desarrollo social” parece difícil de entender a continuación una explicación de su significado:

De acuerdo con James Midgley el desarrollo social es “un proceso de promoción del bienestar de las personas en conjunción con un proceso dinámico de desarrollo económico”. El desarrollo social es un proceso que, en el transcurso del tiempo, conduce al mejoramiento de las condiciones de vida de toda la población en diferentes ámbitos: salud, educación, nutrición, vivienda, vulnerabilidad, seguridad social, empleo, salarios, principalmente.

 Implica también la reducción de la pobreza y la desigualdad en el ingreso. En este proceso, es decisivo el papel del Estado como promotor y coordinador del mismo, con la activa participación de actores sociales, públicos y privados.

Para algunos autores, el desarrollo social debe conducir a igualar las condiciones de bienestar prevalecientes en las sociedades industrializadas. Si bien actualmente se acepta que el desarrollo social debe adecuarse a las condiciones económicas y sociales particulares de cada país, existen estándares internacionales que se consideran “metas sociales deseables”. La Organización de las Naciones Unidas (ONU) y sus diferentes organismos asociados son el referente principal en esta materia.

Para Amartya Sen, “el desarrollo puede concebirse: como un proceso de expansión de las libertades reales de que disfrutan los individuos”. Esta interpretación del desarrollo, ha llevado a otorgar una importancia fundamental al concepto de desarrollo humano, como un proceso paralelo y complementario al desarrollo social.  El desarrollo humano “se refiere a la creación de un entorno en el que las personas pueden desplegar su pleno potencial y tener una vida productiva y creativa, de acuerdo a sus intereses y necesidades”.

Por otro lado, el enfoque de los derechos humanos se ha constituido en un referente de las políticas sociales, en particular los derechos humanos de segunda generación que se definen como “los derechos económicos, sociales y culturales, debido a los cuales, el Estado de Derecho pasa a una etapa superior, es decir, a un Estado Social de Derecho.” 

Entre los derechos sociales encontramos la seguridad social, el trabajo, la formación de sindicatos, la educación primaria y secundaria gratuita, un nivel de vida que garantice la salud, la alimentación, el vestido, la vivienda, la asistencia médica y los servicios sociales necesarios. Como resultado de este enfoque, se encuentran las demandas que buscan que los derechos sociales se reconozcan en las legislaciones de los países, pero que además se establezcan mecanismos que garanticen su cumplimiento y su control.

Las mediciones tradicionales de desarrollo consideran factores como el Producto Interno Bruto (PIB), el PIB per cápita, el nivel de industrialización, entre otras. En el enfoque propuesto por Sen existen cinco tipos distintos de libertades: “1) las libertades políticas, 2) los servicios económicos, 3) las oportunidades sociales, 4) las garantías de transparencia y 5) la seguridad protectora”. Los factores considerados por las mediciones tradicionales son algunos de los medios para lograr estas libertades.

Si bien el desarrollo social implica el mejoramiento de las condiciones de vida y de bienestar de toda la población, la tendencia de las últimas décadas ha sido la focalización de los programas sociales y la restricción de las políticas sociales universales. Esta tendencia ha estado definida por criterios de eficiencia y de optimización de los recursos fiscales limitados.

Este enfoque de políticas públicas ha implicado que la principal meta de los programas sociales sea la reducción de la pobreza, particularmente de la pobreza extrema. El mecanismo para lograr este objetivo ha sido el impulso del desarrollo humano a través de la ampliación de las capacidades y de las oportunidades de los individuos. Estos últimos dos conceptos, que son el referente mundial en las políticas sociales, son una contribución de Amartya Sen.

Un tema de especial interés es el vínculo existente entre el desarrollo social y el desarrollo económico. Actualmente, existe un consenso de que el crecimiento económico es condición necesaria, pero no suficiente para alcanzar el desarrollo social. Las propuestas actuales en la materia recomiendan dar un mayor peso a la “calidad del crecimiento”, esto es, lograr que el crecimiento económico sea incluyente y contribuya al desarrollo social.


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Cómo hacer un biodigestor para la familia rural

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Biodigestor
Este pequeño proyecto es para familias rurales o granjas, estancias o cualquier otro establecimiento del campo. El biodigestor es una buena alternativa que se puede utilizar para calefacción o para iluminación.

 El sistema básicamente consiste en una colonia de bacterias que trabajan sin descanso, para descomponer el material orgánico que nosotros le proveemos, residuos de del hogar, como puede ser cáscaras, comida, yerba, en fin todo lo que se desecha en el hogar de índole orgánica. Las dos ¨cosas¨  que nos dan las bacterias como resultado son, gas metano y compost, que se puede utilizar para abonar nuestro jardín.

Esquema del biodigestor
En el caso de zonas rurales las excretas de los animales tienen un rinde mayor y son una muy buena  opción
¿Cómo hacer un biodigestor casero?
En el caso de vacas y chanchos, la cantidad mínima es de dos animales, y puede utilizarse el biól(desechos del biodigestor) resultante como un excelente ferilizante para cultivos.
Esta es una tecnología de fácil manejo y mantenimiento, por lo que todos los miembros de la familia beneficiada podrán integrar el sistema a su rutina, obteniendo así los beneficios diarios del mismo.
La instalación que planteamos ocupa un área de aproximadamente 4,5 m x 1.5 m. Con una carga diaria de 20kg de excreta bovina mezclada en 40lt de agua, produce 7-7,5 m3biogás/día, suficiente para utilizar la cocina durante 4-5 hs/día, y 60 litros de biól/día, fertilizante de aplicación directa a los cultivos.
La construcción del sistema involucra materiales que se pueden obtener en la zona (tierra, paja, alambre, cemento, etc), materiales específicos (plásticos, silo bolsa, etc), y materiales de ferretería.

Además de los beneficios sociales y económicos percibidos por la familia receptora, el proyecto implica beneficios ambientales: proporciona un combustible limpio y libre de humo, reduce las emisiones de gases de efecto invernadero, y reduce la deforestación con fines energéticos.
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Coherencia, pertinencia y relevancia

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Coherencia
I. La coherencia interna de un proyecto se establece en función del grado de integración lógica de sus distintos componentes.
II.La Pertinencia de un Proyecto viene dada por su capacidad para dar respuestas a las necesidades reales de los grupos y sujetos involucrados. Esta capacidad debe considerar los recursos disponibles para lograr lo planificado.

III.Un proyecto es relevante cuando resulta ser significativo para los actores sociales involucrados.





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